INQUISICION

Solo mayores de 18 años

LA INQUISICIÓN

En medio del silencio y la paz de la noche, El santo oficio, la “policía de la inquisición” entró en vuestros aposentos, interrumpiendo vuestro sueño y husmeando entre vuestras pertenecías.

Alguien os ha denunciado…

  • ¡Herejes! (Se les oye gritar)

Puestos ante el tribunal de la inquisición,  juzgados por vuestros delitos de infieles. El mismísimo Tomás Torquemada os ha preguntado tres veces:

  • ¿Sabéis por qué estáis aquí? ¿Sabéis quien os ha denunciado? ¿Cuál es la razón que os ha señalado como herejes?

Contestéis o no, vuestro destino es la llamada “cárcel del secreto” en el que seréis herméticamente encerrados.  Un agujero lleno de instrumentos de tortura en el que no vais a tener contacto con nadie, ni siquiera los propios inquisidores, hasta el momento de vuestro sacrificio.

Tenéis 60 minutos que es el tiempo que tarda el jurado en deliberar de la manera que os van a hacer abandonar este mundo, la posibilidad de que os declaren inocentes es absolutamente nula, tan sólo deliberan sobre “cómo” hacerlo. Vuestra única oportunidad es escapar de la cárcel del secreto, mientras deliberan, os dejan sin vigilancia, confiando en las cadenas que os atrapan.

INFORMACIÓN ADICIONAL IMPORTANTE

  • Todos los participantes en el juego deben ser mayores de 18 años ya que es un juego de escape pensado y diseñado para adultos y existen elementos dentro de la sala han de ser manipulados con cierto rigor. No se aceptará en la sala ningún menor de edad.
  • Este juego de escape está pensado para un máximo de 5 personas.

CONTEXTO HISTÓRICO

En el año 1480 se sentaban en el trono de España (entonces Corona de Castilla y Corona de Aragón) los Reyes Católicos, recién terminada la Guerra de Sucesión  que les otorgaba el poder  dando paso a lo que llamaron “Monarquía Hispánica” un gobierno fuerte al servicio de los deseos del poder eclesiástico y la nobleza. La iglesia era intocable y estaba dispuesta a unificar la península al canto del catolicismo usando la fuerza si era necesario.

Recientemente en 1478 la bula “Exigit sincerae devotionis”  del papa Sixto IV daba comienzo a la inquisición Española. Una institución creada con el objetivo único de suprimir la herejía, letal, apoyada por la Santa sede y dependiente del el gobierno monárquico vigente, juzgaban a aquellos que burlasen, contradijesen o simplemente dudasen de aquello que está recogido en el seno del Catolicismo. Un poder absoluto y una fuerza imparable.

En un principio buscaban la conversión forzosa de los judíos al cristianismo, así como a los convertidos a la religión judía, que ocultaban sus creencias bajo un manto de costumbres cristianas (a los cuales llamaban “Marranos”), pronto empezaron también  las persecuciones a los musulmanes, llamados “Moriscos”, para obligar la misma conversión.

Pero no se paró aquí, poco a poco se iba extremando “¿Qué está dentro del cristianismo?” y “¿Qué no lo está?”. Cualquier gesto que alguien pudiera interpretar como contrario a los dogmas o simplemente que les haga dudar de la creencia de alguien era denunciado puesto frente al tribunal, y de ahí, a la tortura y la muerte. Ya nadie estaba a salvo, hasta el más honrado de los cristianos podía sufrir una falsa denuncia y ser ejecutado por su propio sistema.

El peso totalitario de la inquisición aterraba a todos los ciudadanos.

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